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22 Diciembre 2006

fidel castor ya muere y debe morir por el bien de cuba

Para bien o para mal, de un modo que incluso sus peores enemigos jamás podrán borrar, Fidel Castro ha incrustado su nombre como líder político en la historia del mundo, como lo hicieron Lenin, Stalin, Hitler, Mussolini, Mao, etc., desde luego, de modo muy diferente a como lo hicieron Ghandi, Washington, Jefferson, Roosevelt, DeGaulle, Martin Luther King, etc.

Aquí intentamos encontrar las claves que nos permitan entender esta figura ya histórica y, como en todos nosotros, esas claves de Fidel se encuentran en la niñez.

Nació de una unión consensual el 13 de agosto de 1926 entre un inmigrante español rico dedicado a la producción azucarera y una sirvienta y aquí reside una de las claves que conformaron su personalidad como nos cuenta José Ignacio Rasco, compañero de Fidel desde la escuela a la Universidad: "Recuerdo a Fidel cuando llegó al Colegio de Belén con un aspecto un tanto 'aguajirado', de muchacho de campo, de tierra adentro. Entonces era bien retraído, tímido, un poco cortado por su situación familiar y social. Como es sabido, Fidel era hijo ilegítimo de Ángel Castro y de Lina Ruz, quien llegó a la finca en calidad de sirvienta y terminó siendo la señora de la casa. Don Ángel era un español rancio, que había desembarcado en Cuba como soldado español para pelear contra los independentistas cubanos. Luego de terminada la guerra regresó a España, pero más tarde volvió a Cuba para hacer fortuna -y la hizo- como terrateniente, al parecer, de poca ética en sus negocios. Se convirtió en un rico latifundista. Al decir de algunos era persona tosca, de modales rudos y duro con su hijo más rebelde, que era Fidel". [1]

La historia familiar es como sigue: Ángel Castro era analfabeto y una maestra, María Luisa Argota, le enseña a leer y a escribir, con la que termina casándose y con la que tiene dos hijos. Más de una decena de años después llega una mulata con una hija de 14 años, Lina Ruz, con la que Ángel sostiene relaciones extramaritales de la que nacen Ángela y luego Ramón. La esposa ya no acepta esta situación y se va de la finca. Lina tiene un tercer hijo que es precisamente Fidel.

Como la esposa Maria Luisa le establece una querella legal, Ángel envía a los hijos ilegítimos a Santiago, cuando Fidel cuenta con 4 años de edad. A los ocho años es bautizado como Fidel Hipólito, pero no aparece para nada el nombre de su padre. El reconocimiento paterno ocurre cuando Fidel tiene 17 años, en 1943, y entonces ya aparece registrado su nombre definitivo: Fidel Alejandro Castro Ruz. ¿Por qué "Alejandro"? Coincido con los que opinan que ese nombre que sustituye al "Hipólito" fue escogido por el joven de 17 años. Su atracción por ese nombre lo llevará a usarlo incluso como seudónimo cuando esté conspirando. Y ese dato se une con la atracción que según otros sintió por Mussolini... Alejandro "El Magno", Mussolini...

Ese trauma de ser hijo bastardo, e incluso de no recibir cariño de su padre, pues como cuenta el padre Llorente, Ángel Castro ni siquiera asistió a la graduación de Fidel en la escuela jesuita de Belén en La Habana en 1948,[2] lo han sufrido muchos, y aunque casi siempre deja secuelas, en general es superado, pero sobre su carácter dice Rasco "...carece de sentido del humor. No sabe reírse de sí mismo. La gravedad solemne suele ser su modo ordinario de conversar. Anda muy ajeno al choteo cubano, no obstante ser ameno en su conversación, en la que gusta más de la hipérbole y del suspenso".[3] Pero no sólo de la hipérbole y del suspenso, sino también de la mentira, como dice el padre Llorente, el padre jesuita que era su confidente en la escuela de Belén, "El acostumbraba a mentirme y a inventar cuentos elaborados para salirse con la suya." Y Fidel le reconocía sin asomo de vergüenza que ésa era su segunda naturaleza.[2]

Ese no saber reírse de sí mismo, tan ajeno a la sicología típica del cubano, es un índice de su incapacidad de sobreponerse a su trauma. Lo que se comprueba cuando ya hombre no manifiesta sentimientos filiales cuando muere su padre, o cuando en el sepelio de su madre le critica a su hermano Raúl el mostrar sus sentimientos. O cuando incluso en uno de sus discursos él dice: "No sé qué tamaño tendrá el rancho en Texas del señor W.; sí recuerdo que mi padre dominaba sobre más de diez mil hectáreas de tierra." ¿Por qué comparar al odiado jefe del imperialismo (W. se refiere a George W. Bush) con su padre?

Mientras realizaba sus estudios en Santiago de Cuba, le escribió al Presidente de los Estados Unidos de aquel entonces una carta en la que le pedía cierta cantidad de dinero -petición que está registrada en documentos-, cosas de muchachos, pero ciertamente no de cualquier muchacho, pues esa petición implica un cierto desbordamiento del "yo", o por hacerlo de público conocimiento en su escuela, un deseo de sobresalir sobre los demás, una necesidad imperiosa de mostrar de lo que era capaz, de que era mejor que los demás a pesar de su origen. Esto se palpa mejor en su actividad en los deportes donde en realidad se destaca en casi todos por sobre todos los demás. También sacaba buenas notas, pero era un finalista: siempre se colocaba a sí mismo al borde del suspenso porque no estudiaba hasta que eran inminentes los exámenes finales, para luego en un esfuerzo maratónico donde apenas dormía, usar entonces la extraordinaria memoria fotográfica, que le permitía alardear arrancando las páginas de los libros después de "fotografiarlas" y recitarlas por número de página.

Pero la "locura juvenil" que cuenta Rasco más interesante, que en sus rasgos esenciales Fidel repetirá una y otra vez durante toda su vida es "...la apuesta que hizo con Luis Juncadella de que era capaz de tirarse de cabeza en bicicleta andante, a toda velocidad, contra una pared en las amplias galerías del colegio. Y lo hizo, al precio de romperse la cabeza y terminar inconsciente en la enfermería".

Aquí, desde la niñez, aparece bosquejado todo el cuadro de la personalidad de Fidel: un origen social ilegítimo; un padre autoritario de modales bruscos y de carácter fuerte, duro, que no lo trata con cariño, más bien con indiferencia; una constitución física excelente que le permite sobrepasar a los demás con facilidad; una memoria totalmente fuera de lo común, que le permite realizar hazañas escolares que no pueden realizar sus condiscípulos, y en el trasfondo sicológico un rechazo de sí mismo que lo impele contra toda clase de muros conjugado con una pasión telúrica de obtener poder sobre los demás, de hacer apuestas para demostrar que puede realizar lo que otros no se atreven, quizás como un medio de convertirse en ese padre autoritario que odia, de ser él mismo el ser autoritario con los demás.[4]

Y ese rasgo esquizoide de lanzarse de cabeza sobre muros o sobre exámenes, colocándose en riesgo, y esa pasión telúrica por el poder, lo manifiesta en el Ataque al Cuartel Moncada, en el desembarco del Granma (que fue precedido de la afirmación de que en ese año serían libres o mártires), y luego, ya en el poder, lanzándose de cabeza contra el Imperialismo Yanqui, y sobre todo, cuando años más tardes prácticamente pide la Tercera Guerra Mundial durante la Crisis de los Misiles. También durante toda su vida mantiene la necesidad enfermiza de llamar la atención rompiendo el protocolo o vistiéndose estrambóticamente de vez en cuando. [5]

En la Universidad de La Habana en 1950 obtuvo el título de leyes junto con cierta reputación gansteril. Él "reconoció" una vez, para justificar esa acusación que arrastraba de sus años mozos, en un círculo de revolucionarios, uno de los cuales me lo relató en aquella época, que por un diferendo con un profesor, él le obligó a punta de pistola a escuchar la recitación de memoria de un libro sobre un largo tema objeto de la discrepancia. Es obvio que aquí encontramos un leit motiv o lo que los jueces consideran un patrón de conducta: Fidel no duda en aplicar la intimidación a cualquiera que tenga una discrepancia con él, no importa quién sea el que discrepe. Por otra parte, hace gala de su memoria fotográfica, que quizás confunde con sabiduría. Pero tampoco se puede creer nunca nada de lo que dice sobre él mismo. Por ejemplo, siempre negó que fuera comunista hasta que un día dado, después de que tenía todo el poder en sus manos y ya no importaba, dijo que lo había sido desde mucho antes. Es decir, él es una fuente de información en la que no se puede confiar ni siquiera cuando habla de sí mismo.

La verdad fue que en la Universidad se afilió al grupo gangsteril de la Unión Insurreccional Revolucionaria, dirigido por Emilio Tro, rival de otro grupo pandillero, el Movimiento Socialista Revolucionario bajo el mando de Rolando Masferrer. Dice Rasco "En verdad Castro procuraba evitar roces peligrosos entre ambos grupos contendientes, y a veces coqueteaba con ellos y sus líderes. Tan pronto era perseguidor como perseguido. Todos estos afanes peligrosos le daban cierta jerarquía machista entre algunos dirigentes estudiantiles. Se le consideró autor o cómplice del asesinato, o tentativa de asesinato, de algunos líderes universitarios, entre otros, de Manolo Castro, Justo Fuentes y Leonel Gómez, pero, en verdad, las pruebas no aparecieron nunca. El propio sospechoso con frecuencia dejaba correr el rumor y la intriga". [6]

Ya su afán de notoriedad que lo llevaba a esas intrigas, a protagonizar hechos bizarros como traer la campana de la Demajagua a la Universidad de La Habana, una campana asociada con la independencia de Cuba de España, estaba dirigido hacia la conquista del poder; ya había leído a Mussolini, a Hitler, ya se había destapado su ansia de poder político y por ello aspiró a la presidencia estudiantil de la Escuela de Derecho y a la presidencia de la Federación Estudiantil Universitaria, pero no pudo vencer la suspicacia que sus compañeros manifestaron en las urnas. El Muro de Rechazo de la sociedad que lo rodeaba en sus inmediaciones no lo aceptaba una y otra vez, pero una y otra vez él se lanzaría sobre ese muro.

Fue en esa época que descubrió el marxismo, que se "bebió" los libros marxistas que vendían en la sede del partido comunista.

Sin embargo, como los comunistas no eran un movimiento destacado en Cuba, sino, al contrario, muy rechazado, no se adhirió a dicho movimiento, no era un camino práctico para alcanzar el poder. Luego, después del triunfo él aclararía su estrategia en un discurso clave.

El regreso a Cuba del General Fulgencio Batista desde su exilio le abrió nuevas perspectivas en su búsqueda del poder. Él en 1948 se había casado con Mirta Díaz-Balart y el hermano de su esposa, Rafael Díaz Balart,se había convertido en miembro prominente del grupo político asociado con el General y él le pidió a su cuñado que lo introdujera con el mismo con la intención de inducir al General a que diera un golpe de Estado. Después que no pudo ni siquiera plantear el tema en su conversación con el General Batista, fue que decidió adherirse al movimiento "ortodoxo", porque calculó que éste tenía más posibilidades de triunfar en la vía electoral que el movimiento político del General.

Se adhirió al movimiento "ortodoxo", en pleno auge, aunque nunca obtuvo la confianza de Eduardo Chibás, quien lo lidereaba y quien se inscribió en la historia cubana como uno de sus dirigentes más ilustres y limpios, a pesar de o gracias a su suicidio, ideado como un aldabonazo para despertar la conciencia de los cubanos.

Y al final, el General Fulgencio Batista se decidió por el Golpe de Estado, dando al traste con la sucesión democrática el 10 de Marzo de 1952.

Dejado fuera de la escena por el General Batista y los ortodoxos más conspicuos, reedita lo que había hecho cuando niño en su apuesta de lanzarse en bicicleta contra un muro y planea y ejecuta con Abel Santamaría un asalto contra el cuartel Moncada en Santiago de Cuba el 26 de Julio de 1953. El ataque al Cuartel Moncada no fue dado por un grupo destacado de la oposición política que existía en contra del general Batista, oposición que buscaba en ese momento una salida democrática a la situación, sino por un grupo totalmente desconocido, pues tanto Fidel como los demás eran desconocidos en Cuba.

Era absurdo pensar que con sólo un año de dictadura incruenta ese ataque fuera a galvanizar a un pueblo como para provocar el derrocamiento del régimen, aún en el improbable caso que tomaran el cuartel. Faltaba lo que en términos marxistas se conoce como la "situación revolucionaria" y ya Fidel se había leído varios libros de Marx y de Lenin, donde aparecía ese concepto.

El ataque no fue en modo alguno un medio real para derrocar a Batista, sino un golpe de estado en contra de los políticos antibatistianos de la época, un medio de atraer la atención pública, el foco político, hacia los ejecutantes del ataque y sobre todo a sus dirigentes.

Fidel más tarde fue condenado en un juicio a quince años de prisión, y a menos años el resto del grupo atacante. Es en ese juicio donde él produce su famoso alegato de defensa "La Historia Me Absolvera", título que remeda una frase de Hitler, un alegato en favor de la democracia y de la justicia social, que de ninguna forma es comunista, ni siquiera socialista. Sin embargo, como el mismo Fidel reconoce después, ya él era marxista, comunista, aunque se sabe su admiración juvenil por Mussolini, aunque él sería capaz de creer cualquier cosa que lo llevara al poder, porque para él esa era su verdadera necesidad interna.

Muchas veces los pueblos observan actos y hechos y no aprenden a valorarlos de modo adecuado: el discurso de defensa de Fidel en ese juicio se supone que sea la explicación ideológica de su lucha, lucha que comienza con muertos por ambas partes, pero en ese alegato Fidel esconde sus verdaderos objetivos y su verdadera doctrina. Como él continúa incitando a la lucha más tarde, muchos de los que se le unen, que incluso mueren a lo largo de la lucha, mueren engañados. El 8 de mayo de 1959 en la Plaza de la Revolución en La Habana, a cuatro meses despúes del triunfo, dijo: "Yo no sé de qué forma se podrá hablar...¿Es que alguien pueda pensar que encubrimos obscuros designios? ¿Es que acaso pudiera alguien afirmar que hemos mentido alguna vez al pueblo? ¿Es que acaso pudiera alguien pensar que somos hipócritas? ¿Entonces, cuando decimos que nuestra revolución no es comunista, por qué ese empeño en acusar a nuestra revolución de lo que no es? Si nuestras ideas fuesen comunistas lo diríamos aquí". Sin embargo, el 2 de diciembre de 1961 dijo en un discurso "¿Creo en el marxismo? Creo absolutamente en el marxismo. ¿Creía el primero de enero? Creía el primero de enero. ¿Creía el 26 de julio? Creía el 26 de julio". Es decir, que desde el ataque al cuartel Moncada era comunista y lo ocultó hasta dos años después del triunfo.

Ningún dirigente comunista anterior en la historia había aplicado ese engaño. He aquí otro rasgo que añadir al patrón de conducta: Fidel no tiene reparo alguno en engañar al pueblo, ni respeta la vida de nadie: para él, su FIN justifica cualquier medio. Concuerdo plenamente con José Ignacio Rasco cuando dice "Castro ha resultado el actor teatral más notable del siglo XX con un innegable carisma y talento para la intriga, el suspenso y el engaño más refinados". Pero por desgracia aquí hay que añadir una cualidad negativa del pueblo cubano: los cubanos premiamos con nuestra admiración al "vivo", al "pillo" que engaña, que miente a los demás y se sale con la suya, sea Fidel o el famoso estafador y ladrón "Trespatines" de la serie radial cubana. También para nosotros "el fin justifica los medios", engañar a la gente no sólo no es grave, sino que es aplaudible.

Fidel y los demás sentenciados en esa causa no sólo fueron amnistiados a los 22 meses por el Gobierno de Fulgencio Batista, sino que es bueno que se conozca qué clase de prisión sufrió según el mismo relata. Él expresó que su encierro en Isla de Pinos podía considerarse como unas vacaciones felices y necesarias, que pudo recibir visitas familiares dos veces al mes, que tuvo acceso a la tienda del presidio haciendo las compras diariamente en un solo pedido. Que fundó una escuela con el nombre de "Academia Ideológica Abel Santamaría", con el objetivo de impartir clases a los demás asaltantes, y una biblioteca con el nombre de "Raúl Gómez García". Que podían enviar cartas a familiares y amigos, así como recibir correspondencia sin el temor de sufrir limitaciones o censuras. Fidel expresó en una carta "Comunicaron mi celda con otro departamento cuatro veces mayor y un patio grande, abierto desde las 7 am hasta las 9pm. No tenemos recuento ni formaciones en todo el día. Nos levantamos a cualquier hora, (tenemos) agua abundante, comida y ropa limpia. No sé, sin embargo, cuánto tiempo más vamos a estar en este paraíso." En otra cita: "Como soy cocinero, de vez en cuando, me entretengo preparando algún pisto. Hace poco me mandó mi hermana desde Oriente un pequeño jamón y preparé un bistec con jalea de guayaba. También preparo espaguetis de vez en cuando, o bien tortilla de queso. Arreglé mis cosas y reina aquí el más absoluto orden. Las habitaciones del Hotel Nacional no están tan limpias. Me estoy dando dos baños obligado por el calor, cuando cojo sol por la mañana en shorts, siento el aire de mar, que me parece que estoy en una playa, luego un pequeño restaurant aquí, me voy a cenar espaguetis con calamares, bombones italianos de postre, café acabadito de colar y después un H Upman número 4."

Sin embargo, a pesar de que él y los demás asaltantes de un cuartel del ejército, tuvieron estas condiciones bajo la dictadura de Fulgencio Batista, las condiciones carcelarias que sufren los prisioneros políticos de Fidel Castro son sencillamente horribles. Cuando no son celdas aisladas y miniaturescas, son celdas no mucho más grandes compartidas con presos comunes, muchas veces de alta peligrosidad, siempre con falta de agua y ventilación adecuada, comida putrefacta y trato infame.

Esto destaca la falta de reciprocidad, de humanidad, de Fidel Castro: lo que él recibe, no lo otorga; él fue amnistiado y él nunca ha amnistiado. Su ex-cuñado, Rafael Díaz-Balart, que lo conocía muy bien, expuso su oposición a esa amnistía en el Congreso, en una pieza oratoria, no sólo lúcida, sino asombrosamente premonitoria que citamos completa por lo breve de la misma:

"Señor Presidente y Señores Representantes:

'He pedido la palabra para explicar mi voto, porque deseo hacer constar ante mis compañeros legisladores, ante el pueblo de Cuba y ante la historia, mi opinión y mi actitud en relación con la amnistía que esta Cámara acaba de aprobar y contra la cual me he manifestado tan reiterada y enérgicamente.

'No me han convencido en lo más mínimo los argumentos de la casi totalidad de esta Cámara a favor de esa amnistía.

'Que quede bien claro que soy partidario decidido de toda medida a favor de la paz y la fraternidad entre todos los cubanos, de cualquier partido político o de ningún partido, partidarios o adversarios del gobierno. Y en ese espíritu sería igualmente partidario de esta amnistía o de cualquier otra amnistía. Pero una amnistía debe ser un instrumento de pacificación y de fraternidad, debe formar parte de un proceso de desarme moral de las pasiones y de los odios, debe ser una pieza en el engranaje de unas reglas de juego bien definidas, aceptadas directa o indirectamente por los distintos protagonistas del proceso que se esté viviendo en una nación.

'Y esta amnistía que acabamos de votar desgraciadamente es todo lo contrario. Fidel Castro y su grupo han declarado reiterada y airadamente, desde la cómoda cárcel en que se encuentran, que solamente saldrán de esa cárcel para continuar preparando nuevos hechos violentos, para continuar utilizando todos los medios en la búsqueda del poder total a que aspiran. Se han negado a participar en todo proceso de pacificación y amenazan por igual a los miembros del gobierno que a los de oposición que deseen caminos de paz, que trabajen a favor de soluciones electorales y democráticas, que pongan en manos del pueblo cubano la solución del actual drama que vive nuestra patria.

'Ellos no quieren paz. No quieren solución nacional de tipo alguno, no quieren democracia ni elecciones ni confraternidad. Fidel Castro y su grupo solamente quieren una cosa: el poder, pero el poder total, que les permita destruir definitivamente todo vestigio de Constitución y de ley en Cuba, para instaurar la más cruel, la más bárbara tiranía, una tiranía que enseñaría al pueblo el verdadero significado de lo que es tiranía, un régimen totalitario, inescrupuloso, ladrón y asesino que sería muy difícil de derrocar por lo menos en veinte años. Porque Fidel Castro no es más que un psicópata fascista, que solamente podría pactar desde el poder con las fuerzas del Comunismo Internacional, porque ya el fascismo fue derrotado en la Segunda Guerra Mundial, y solamente el comunismo le daría a Fidel el ropaje pseudo-ideológico para asesinar, robar, violar impunemente todos los derechos y para destruir en forma definitiva todo el acervo espiritual, histórico, moral y jurídico de nuestra República.

'Desgraciadamente hay quienes, desde nuestro propio gobierno tampoco desean soluciones democráticas y electorales, porque saben que no pueden ser electos ni concejales en el más pequeño de nuestros municipios.

'Pero no quiero cansar más a mis compañeros representantes. La opinión pública del país ha sido movilizada a favor de esta amnistía. Y los principales jerarcas de nuestro gobierno no han tenido la claridad y la firmeza necesarias para ver y decidir lo más conveniente al Presidente, al Gobierno y, sobre todo, a Cuba. Creo que están haciéndole un flaco servicio al Presidente Batista, sus Ministros y consejeros que no han sabido mantenerse firmes frente a las presiones de la prensa, la radio y la televisión.

'Creo que esta amnistía tan imprudentemente aprobada, traerá días, muchos días de luto, de dolor, de sangre y de miseria al pueblo cubano, aunque ese propio pueblo no lo vea así en estos momentos.

'Pido a Dios que la mayoría de ese pueblo y la mayoría de mis compañeros Representantes aquí presentes, sean los que tengan la razón.

'Pido a Dios que sea yo el que esté equivocado.

Por Cuba."

Una vez amnistiado y ya en México, el grupo había centrado sobre sí la atención pública y había nacido un Movimiento con una bandera roja y negra, roja por la sangre y negra por el luto, que galvaniza la política cubana y llenará a Cuba por decenios de rojo y negro: el "Movimiento 26 de Julio", pues por desgracia para Cuba la acción siempre conlleva reacción y la violencia revolucionaria convocó la violencia del regimen, y así, sucesivamente, se degradó por completo la atmósfera política.

El 2 de diciembre de 1956 regresa a Cuba al mando de 81 expedicionarios en el yate Granma. Pocos días después, los rebeldes son sorprendidos en Alegría de Pío y prácticamente aniquilados. El 18 de diciembre de 1956 los sobrevivientes logran reunirse nuevamente en la Sierra Maestra para comenzar la lucha.

La guerra dura apenas 2 años, no tanto por la fuerza alcanzada por el movimiento insurgente, sino por la desmoralización del Ejército, y Fidel entra triunfante en La Habana el 8 de enero de 1959 con el apoyo casi total del pueblo que cree que su lucha ha sido tan sólo en contra de una dictadura, porque desconoce los móviles ocultos de quien lo dirige.

El "Movimiento 26 de Julio" no fue el único que luchó en contra de Batista, pero sí el determinante.

La huída de Batista el 1ro. de Enero de 1959 le concede el poder y él logra unir bajo su mando a todas las organizaciones revolucionarias en lo que llamó "Organizaciones Revolucionarias Integradas", fuente posterior del "Partido Unido de la Revolución Socialista", que terminaría en llamarse, seis años después, en 1965, "Partido Comunista Cubano".

Para algunos extranjeros que se llevan por las apariencias, la "transición" de Fidel del nacionalismo al comunismo fue un resultado de su confrontación con los Estados Unidos, una vez que él estuvo en el poder, pero en realidad esa fue la apariencia o el modo como él radicalizó al pueblo cubano.

Él provocaba al gobierno de Estados Unidos, en complicidad con la Unión Soviética, y a cada medida que los Estados Unidos tomaban, Fidel replicaba con otra y la Unión Soviética acudía como salvadora de Cuba y de esta manera magistral se creaba y aupaba, con el apoyo del nacionalismo o narcisismo cubano, el antiimperialismo yanqui, sentimiento este último inexistente en Cuba, como confesara el mismo Fidel, según el libro de Galeano "Las venas abiertas de América Latina":"Cuando la revolución conquistó el poder, según Fidel Castro, la mayoría de los cubanos no eran ni siquiera antiimperialista."[7]

Por ejemplo, Estados Unidos le dejaba de comprar azúcar a Cuba y Fidel nacionalizaba todas las empresas americanas en Cuba y la Unión Soviética declaraba que le compraba toda el azúcar que los Estados Unidos compraban. Los Estados Unidos suspendían la entrega de petróleo a Cuba y la Unión Soviética lo suministraba de inmediato, las refinerías se negaban a procesarlo y Fidel las nacionalizaba a todas.

Me recuerdo de un chiste cubano de la época que ponía en boca de Fidel la frase "Esso no puede Shell porque Texaco de aquí".

Es iluso pensar que Fidel triunfa en 1959, y que seis años después exclama "Contra, soy comunista". Más tarde él en un discurso dijo que el Partido Socialista Popular, que era el partido comunista declarado en Cuba, había atacado por el frente al castillo capitalista y que él lo había atacado por la retaguardia. Esa "táctica" o inmoralidad ha sido copiada luego en América Latina por muchas otras organizaciones y hombres, entre los que se destaca Hugo Chávez, quien incluso remedó el ataque al cuartel Moncada.

Por otra parte, el carácter "socialista" de la Revolución Cubana ya había sido promulgada en 1961, a dos años del triunfo: Fidel, por su motivación psicológica enfermiza o/y por convicción, se basaba en la interpretación comunista del mundo desde antes del ataque al cuartel Moncada y se lo ocultó a los que estaban ofreciendo su vida para recuperar la democracia y la libertad conculcadas por un dictador, sin saber que aupaban a un tirano mucho más terrible.

Es en 1961 donde se afianza el poder de Fidel cuando derrota la invasión de los cubanos que habían desembarcado por la Bahía de Cochinos aupados por los Estados Unidos, pero abandonados a su suerte por la indecisión de Kennedy. Luego Kennedy acabará por sellar en 1962, cuando la crisis de los misiles, la intocabilidad del régimen castro-comunista.

Debe tenerse en cuenta que Cuba es una isla, sin fronteras de tierra con países vecinos, lo que hace imposible invadir por tierra el territorio cubano. La lucha de los cubanos por la independencia en contra de España fue posible porque desde territorio estadounidense pudieron zarpar barcos de forma clandestina. Hoy en día la técnica moderna hace imposible eso sin la anuencia del gobierno americano. En territorio de Estados Unidos hay cubanos presos por luchar en contra de Fidel Castro.

Las características especiales de Fidel Castro Ruz nunca resaltaron tanto como cuando la crisis de los misiles, porque en ese instante estuvo en juego el destino del mundo.

La crisis se inicia cuando los soviéticos con la anuencia de Fidel instalan en Cuba cohetes con cargas atómicas a mediados de octubre de 1962. Kennedy ordena el bloqueo de la isla y exige el desmantelamiento de esos cohetes. Durante trece días el mundo estuvo al borde de la guerra atómica. Y la humanidad estuvo al borde de la extinción o de algo casi peor que eso.

¿Cuál fue la postura de Fidel en ese momento?

Según las memorias publicadas de Nikita S. Jruschov, entonces jefe máximo de la URSS, Fidel le envía una carta el 26 de Octubre de 1962: "Deseo en estos instantes expresarle en palabras muy breves una opinión personal...la Unión Soviética no debe permitir jamás las circunstancias en las cuales los imperialistas pudieran descargar contra ella el primer golpe nuclear... y si ellos llegan a invadir a Cuba, ese sería el momento de eliminar para siempre semejante peligro -por dura y terrible que fuese la solución..."

El 30 de Octubre le responde Jruschov: "En su cable... usted nos propuso que fuéramos primeros en asestar el golpe nuclear contra el territorio del enemigo. Usted desde luego, comprende a qué llevaria esto. Esto no sería un simple golpe, sino... el inicio de la guerra mundial termonuclear... Evidentemente, en tal caso los EEUU sufrirían enormes pérdidas, pero la Unión Soviética y todo el campo socialista también sufririían mucho. En lo que se refiere a Cuba, al pueblo cubano, es difícil incluso decir en general cómo eso podría terminar para él. En primer término en el fuego de la guerra se quemaría Cuba..."

Fidel ratifica que sí había comprendido muy bien las consecuencias cuando le escribe a Jruschov el 31 de Octubre: "...sabía... no presuma usted que lo ignoraba...que (los cubanos) habrían de ser exterminados... caso de estallar la guerra termonuclear..."

Aquí se continúa el patrón de conducta de la apuesta esquizoide que hizo cuando muchacho con Luis Juncadella de que era capaz de tirarse de cabeza en bicicleta contra una pared, de un hombre que amenaza a su profesor con una pistola, que pide a las personas que arriesguen su vida sin decirle sus designios ocultos, sólo que aquí se magnifica por el ámbito donde se manifiesta su locura: a él le importa un carajo la vida del pueblo cubano, si en ese momento se hubiera desatado la guerra, de Cuba no hubiera quedado ni el suelo, como le advertía Jruschov, un hombre con poder, pero con juicio sano, asombrado de lo que pedía ese loco; a Fidel le importa un carajo la humanidad completa; a él sólo le importó en ese momento su propia mentalidad esquizofrénica. Si los americanos, el muro contra el que ahora se lanzaba, invadían a Cuba, él estaba perdido y sí él estaba perdido, que se jodiera todo el mundo, una variante terrible del "Después de mí, el diluvio". Esa sicología es la misma que muestra en todos sus actos. Él va a dejar un país en ruinas, con la industria principal del azúcar reducida a menos de la mitad con respecto a cuando tomó el poder, con la industria eléctrica destruida por el consumo de petróleo con alto contenido de azufre, con la casi totalidad de las viviendas de la nación altamente deterioradas, con una deuda galáctica que tendrá que ser pagada durante varias generaciones, pero eso a él no le importa. Lo único que a él le interesa es su yo, en este momento, porque su propia persona, lo que él siente y piensa en un momento dado, está por arriba de todo y de todos, en todo momento.

Superada la crisis por los acuerdos personales entre Jruschov y Kennedy, que conllevó a la promesa de este último de no invadir a Cuba y de impedir que los cubanos lo hicieran por su cuenta, Castro se dedicó desde entonces a exportar con total impunidad, la "Revolución", con sus logros financiados por la Unión Soviética, al continente americano, con intervenciones directas en diversos países de África, etc. El pueblo cubano ha sembrado muertos en los lugares más increíbles del mundo, como jalones de la carrera «militar» del Comandante en Jefe, tan sólo para cosechar triunfos inmediatos y derrotas posteriores en todos ellos (Etiopía, Angola, etc.).

Debemos recordar que su egolatría sin límites lo llevó a plantear que en Cuba se harían las cosas mejor que en la misma URSS, porque se construiría de forma paralela el socialismo y el comunismo. Todavía me acuerdo de esas fiestas en los centros de trabajo donde nos emborrachábamos de gratis a costillas de los rusos. Su primer fracaso serio fue la zafra de los diez millones, la zafra de 1970. Hasta ese año se hablaba en la radio y la televisión del Comandante Invicto, pero después de ese año, en el que no se alcanzó la producción de los diez millones, asegurada con convicción absoluta por el Máximo Líder, se perdió el calificativo de Invicto.

Los fracasos económicos de Fidel son innumerables, porque el hecho de poseer una memoria fotográfica lo había sumergido desde niño en la ilusión de que podía "saber" de todo con sólo leer y recordarlo. Se jactaba de mencionar de memoria cifras tras cifras que auguraban un futuro económico maravilloso cuando se desecara la ciénaga de Zapata para sembrar un arroz que no sólo alimentaría al pueblo cubano, sino al mundo entero, cuando se mezclara el ganado Holstein con el cebú o ganado criollo, cuando se completara la siembra de una nueva variedad de caña, cuando diera fruto el café caturra del cordón de la ciudad de la Habana y siempre tenía en su mente privilegiada y única algún invento nuevo que haría caer el maná del cielo. Muchos ingenuos se deslumbran ante la red de educación y salud pública que desarrolló Fidel sin darse cuenta que era la Unión Soviética quien financiaba ese desarrollo y a Cuba completa, como un medio de convertirla en una vitrina para cautivar a América Latina, objetivo que se cumplió con creces.

Cuando la Unión Soviética se desinfló, la debilidad intrínseca de la economía cubana la fue hundiendo en un pantano sin salida y de la misma forma los logros fantasmas de una sociedad subsidiada. Hoy en día Cuba casi está de tú a tú con Haiti entre los países mas pobres del continente. Hay hospitales sin sábanas, sin medicinas y sin medios técnicos. Las escuelas no tienen libretas ni libros ni lápices, y los edificios deteriorados no se reparan.

Como resumen diremos que posee sin dudas un carisma personal muy grande que lo hace muy persuasivo, porque es un actor de primer orden, como reconoció el mismo director de cine Oliver Stone. Al principio, el pueblo lo atendía a pesar de sus kilométricos dicursos, que no llevaba escritos, los que no redujo ni siquiera cuando ya el pueblo iba perdiendo la atracción por ellos. Sólo los redujo y los escribió cuando los achaques de la vejez se lo impusieron.

Por otra parte, hay que decir que su triunfo, cuando la Revolución era en verdad Revolución y era pujante, no era producto de su esfuerzo personal único, sino por la labor descollante de un grupo valioso que lo acompañó, grupo que fue raleando porque se los fue comiendo uno a uno, porque desertaron, porque perecieron y porque se retiraron de la palestra precisamente por inteligentes, y ya el grupo que le queda es la escoria vulgar y gris, pero sin materia gris donde se debe. En la lucha insurreccional Camilo Cienfuegos y el Che Guevara fueron pilares descomunales que desarrollaron las gestas determinantes de la contienda, sobre todo con la invasión que partió desde las montañas de Oriente hacia la toma de Santa Clara, aunque hay que precisar que el Ejército Nacional no ofreció una gran resistencia, y la caída de esta ciudad, situada en la mitad de la nación, más la presión de la Embajada Amerciana propiciaron la huída de Batista, con la consiguiente caída del régimen.

La contribución del Che Guevara al prestigio de la Revolución Cubana, y por ende, al de su propulsor, Fidel Castro, es absolutamente innegable. El Che fue el creador de Radio Rebelde, emisora que transmitía desde la Sierra Maestra y que galvanizó a Cuba en la etapa insurreccional. Por su fachada de carácter franco y directo, que enmascaraba su mucho menos conocida frialdad asesina, no sólo se ganó el cariño generoso del pueblo cubano, sino que su figura se hizo internacional como un argentino que era capaz de hacer suya la lucha de otro pueblo. El comandante Benigno, Daniel Alarcón, compañero de combates, incluso de los últimos en Bolivia, dice: "Él nos enseñó a llamar mierda a la mierda".

Un aspecto poco conocido es la contradicción existente entre Fidel y el Che por la divergencia irreconciliable de sus personalidades. Si bien el Che era un comunista sincero y consecuente y hablaba lo que pensaba sin medir las consecuencias, Fidel no es en realidad un comunista de fibra, porque antepone siempre su megalomanía de grandeza a los ideales. Fidel es en esencia un político oportunista que miente todo lo que sea necesario, con una extraordinaria capacidad racionalizadora para justificar todo lo que dice y hace, por muy disparatado que sea.

Ha disfrazado todos sus actos criminales de "juicios" y de "convocatorias" públicas para refrendarlos, y así no parecen a la vista pública lo que son: actos criminales de los que él solo es responsable, con un mucho de paranoia que lo impulsa a crear enemigos, conjuras y amenazas, aunque no las haya, o quizás es que está actuando, porque con él nunca se puede separar lo que es sincero de lo que es teatral. Para él no hay amistad que valga, no importa que los hermanos de La Guardia hayan sido sus dos brazos en incontables faenas, que Abrahantes se haya cansado de salvarle la vida a él al frente de la Seguridad del Estado y luego al frente del Ministerio del Interior, no importa que este último no estuviera mezclado directamente en los "hechos": todos son sancionados. Y Arnaldo Ochoa, general victorioso en Angola y otros lares, "Héroe de la República de Cuba", es fusilado junto con uno de los hermanos La Guardia, y dos auxiliares que sólo cumplían órdenes. Una manera de disfrazar su criminalidad consiste en afirmar que en Cuba no hay desaparecidos, ni asesinados extrajudicialmente. Pero no aclara que él los asesina judicialmente, porque los Tribunales no son independientes, y las penas en realidad no las imponen los tribunales, sino que les vienen indicadas desde "arriba" y en los casos importantes por Fidel mismo. Así de simple él esconde la inmundicia.

Nadie se salva de la implacabilidad de su megalomanía, ni el Che, un Che que escribe en "El Socialismo y el Hombre en Cuba": "Claro que hay peligros presentes en las actuales circunstancias. No sólo el del dogmatismo, no sólo el de congelar las relaciones con las masas en medio de la gran tarea; también existe el peligro de las debilidades en que se puede caer. Si un hombre piensa que, para dedicar su vida entera a la revolución, no puede distraer su mente por la preocupación de que a un hijo le falte determinado producto, que los zapatos de los niños estén rotos, que su familia carezca de determinado bien necesario, bajo este razonamiento deja infiltrarse los gérmenes de la futura corrupción. En nuestro caso, hemos mantenido que nuestros hijos deben tener y carecer de lo que tienen y de lo que carecen los hijos del hombre común; y nuestra familia debe comprenderlo y luchar por ello. La revolución se hace a través del hombre, pero el hombre tiene que forjar día a día su espíritu revolucionario."

Pero, obviamente, ése no es el camino de Fidel: el dirigente en Cuba tiene lo que el cubano humilde, de a pie, no tiene. Como en "Rebelión en la Granja", de Orwell, los cerdos se parecen cada vez más a las personas.

Cuando el Che va a luchar al Congo, cuenta Benigno, deja un documento en el que renuncia a sus cargos en el Gobierno cubano y hasta a su ciudadanía cubana, que Fidel haría público en caso de caer él muerto. Pero Fidel no esperó y la leyó públicamente en La Habana: "le vimos zapatear el suelo con ira y comparar a Fidel con un nuevo Stalin". Luego vendría la aventura de Bolivia y dice Benigno, ametrallador, segundo jefe de vanguardia y cocinero de esa guerilla: "Fidel acordó con la URSS y con el Partido Comunista Boliviano enviar al Che a morir a la selva"

Cuando se conozcan las cifras finales de su mandato, por cada asesinado por la dictadura de Batista él habrá asesinado al menos cien.

El régimen castrista, a través de los que luego han sido encarcelados y fusilados, como Abrahantes y los de La Guardia, ha sido exitoso en dos campos: la represión y la publicidad. El régimen castrista derrotó todas las intentonas violentas de desalojarlo del poder. La creación de las milicias, el desarrollo de una fuerza militar descomunal con el apoyo y financiamiento de la URSS, la creación de los CDR, de los comités de vigilancia de barrio y el desarrollo de un aparato de inteligencia y contrainteligencia que una vez estuvo entre los mejores del mundo, fueron los artífices de la imbatibilidad militar del régimen.

Fidel sí ha sido directamente el artífice del triunfo publicitario del régimen. Fidel llega a la genialidad en lo que se refiere a la publicidad de su imagen. No teme quitarle al necesitado pueblo cubano, comida, azúcar, escuelas, para regalarlos a otras naciones, en aras de cultivar su imagen internacional. Siempre empleó recursos desproporcionados para cultivar una reacción favorable a su persona en el ámbito exterior, y eso en parte justifica que sea ahora, al cabo de 44 años, cuando se comience a reconocer sus tropelías, a raíz del fusilamiento de tres muchachos que intentaron secuestrar una lancha, incidente en el que no hubo lesionados, y por las condenas desproporcionadas a decenas de años de prisión por los "delitos" de escribir artículos periodísticos, de tener bibliotecas en sus casas y prestar libros, o por hacer oposición pacífica, por regla general reuniones.

El otro ingrediente que ha usado con éxito ha sido la explotación del sentimiento antiamericano. Siempre se ha pintado como el David que enfrenta al Goliat, y es este sentimiento el principal responsable de que muchos no vean o no hayan querido ver la sangre y opresión que mancha el uniforme verdeolivo del Comandante en Jefe.

Pero ya la historia está llegando a su conclusión feliz para el pueblo cubano, no sólo por la inevitabilidad biológica, sino por sí misma, al hacerle justicia al régimen despótico, a pesar de la ayuda actual de Chávez y del petróleo que le regala. Al fin el mundo empieza a comprender que ningún antiyanquismo otorga el derecho de condenar a todo un pueblo a vivir sin libertad y ahogado en oprobio. Y como dijo Martí: "La verdad una vez despierta, no vuelve a dormirse."

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[1] EL BINOMIO CASTRO REVOLUCIÓN por José Ignacio Rasco. El Veraz, San Juan, Puerto Rico www.elveraz.com diciembre 2005 www.archive.org
[2] "Priest recalls young Castro in Cuba", Brian Latell. The Miami Herald, April 30, 2006.
[3] EL BINOMIO CASTRO REVOLUCIÓN por José Ignacio Rasco. El Veraz, San Juan, Puerto Rico www.elveraz.com diciembre 2005 www.archive.org
[4]Testigos del comportamiento de Fidel ante el fallecimiento de cada uno de sus padres, dan fe de la frialdad que tomó ante los mismos. Incluso hay testigos que manifiestan que criticó duramente una muestra de debilidad por parte de su hermano Raúl.
[5] Fidel ha tenido una suerte loca con los "Muros". Con el primero se desmayó, pero no pasó más nada. Sobrevivió al Moncada y de contra, lo amnistían. Cuando desembarcó del Granma y ocurrió la desbandada de "Alegría del Pío", siguió adelante. Mas tarde, cuando se lanzó de cabeza en contra de EUA sobrevivió. Luego pone en peligro de guerra termonuclear al mundo y también sobrevive.
[6] El cubano Ramón Conte, ex-agente de la CIA, está exigiendo que el Gobierno de los Estados Unidos libere la información que él testifica, sobre que Fidel Castro realizó en su época estudiantil varios trabajos remunerados para la CIA. El primero de ellos fue cuando el Presidente de Cuba Grau, en 1947, en conjunción con uno de sus ministros, ayudaban a organizar una expedición militar para derrocar al entonces dictador de Santo Domingo, Trujillo, y Rafael Del Pino Siero, agente de la CIA, recibió la encomienda de infiltrarse entre los estudiantes involucrados en dicha conspiración. Del Pino fue quien recomendó a Fidel Castro para ese trabajo, quien aceptó involucrárse en lo que luego fuera llamada la Expedición de Cayo Confite, que fue abortada. Mas tarde Ramón Conte presenció la reunión de Fidel Castro con agentes de la CIA en el Laguito, una barriada periférica de La Habana, en la que se le encargó penetrar los movimientos peronistas que pretendían realizar una conferencia en Bogotá paralela a una conferencia continental a la que asistiría el Secretario Marshall de USA, y en la que la CIA temía se realizara un atentado contra dicho funcionario. Fidel y Rafael Del Pino Siero viajaron a varios países y terminaron en Bogotá, donde con el asesinato de Eliecer Gaytán se produjo el Bogotazo. No resulta extraño que ex-colaboradores de la CIA se conviertan después en enemigos de USA. El ejemplo de Bin Laden es en la actualidad el más conspicuo.
Según dice Elizabeth Burgos en su reseña de "Castro el infiel" de Serge Raffy: "Corre el año 1948. Fabio Grobart, judío polaco, cuyo nombre verdadero es Abraham Semjovitch, como jefe de la 'red del Caribe' suplente del Komintern, ha recibido la orden de Moscú para reclutar 'hombres nuestros', agitadores antiimperialistas, cuya particularidad es que no militen en los partidos comunistas; antes por el contrario, deben aparecer como visceralmente anticomunistas. El KGB precisa de hombres de acción y no de militantes. Fidel Castro corresponde al perfil requerido: 'de reputación gangsteril, sus métodos brutales, su activismo impetuoso, su aventurerismo', hacen de él el candidato perfecto. El encuentro se da por intermedio de Flavio Bravo al regreso de Fidel Castro de Bogotá, a donde había ido para participar en un encuentro latinoamericano de estudiantes auspiciado por Perón. Al mismo tiempo se realizaba la Novena Conferencia Panamericana de Cancilleres que debía inaugurarse el 9 de abril, de no haberlo impedido el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, líder del partido liberal, provocando la revuelta y el incendio de Bogotá. Sin embargo, existen testimonios que afirman que cuando Fidel Castro viajó a Bogotá, en compañía de Rafael del Pino Siero (ex miembro del ejército norteamericano, muy cercano a Castro, con quien rompió en México en vísperas del desembarco del Granma. Detenido en 1959, condenado a 30 años de cárcel, al cabo de 17 apareció ahorcado en su celda), iba con una misión de la CIA para la que colaboraban ambos. La misión asignada era la infiltración de los movimientos estudiantiles latinoamericanos. Tal vez, el que fuera colaborador de la CIA lo dotaba ante Grobart de una cualidad mayor. Esa condición de 'agente doble' era para el joven Castro terreno conocido.No nos referimos a la práctica de la denegación, traición o virajes, propios del juego político, sino a una verdadera estructura psicológica derivada de los avatares del origen de su biografía: la propensión a ser simultáneamente dos personas; a jugar en dos campos al mismo tiempo. Opuestos a la idea del personaje íntegro e impetuoso que representa, ciertos hechos nos hacen entrever su personalidad doble. El doble le fue dado como un sustrato de identidad desde su nacimiento: doble hogar, doble nombre, doble identidad, doble pertenencia familiar".
[7]"Las Venas Abiertas de América Latina" de Eduardo Galeano.

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Eltorito

Eltorito dijo

jeje men, estás loco... Fidel Castro ha salvado a Cuba de las garras gringas, los tipos más mentirosos del mundo, si eres cubano, la verdad es que para mí eres un imbécil al dejarte llevar por eso del "sueño americano", si eres cubano, entonces eres un vende patria, yo soy colombiano y apesar de lo que pasa acá, me siento orgulloso de ser colombiano, y ojalá que todos los presidentes que sigan rigiendo a Cuba sean como Fidel, o sino, mejores... es más, ahora mismo Cuba no necesita de Fidel, ya arrancaron como todos los países deben arrancar, con un socialismo que en el caso de que no estuvieran bloqueados, ya hubieran combinado socialismo y capitalismo como lo hacen en Europa.

La verdad men, no respondas esto si lo alcanzas a leer, porque no va a tener respuesta, lo mejor sería que borraras este blog porque en verdad es la mayor estúpidez que se te ha podido meter por la cabeza xDDD.

Adiós mente retrograda XD.

29 Diciembre 2006 | 08:05 AM

ROSISSSO

ROSISSSO dijo

QUE MUERA ESE GENOCIDA

10 Enero 2007 | 04:08 AM

OTRO CUBANO LIBRE

OTRO CUBANO LIBRE dijo

BIEN DICHO EL TORITO, Viva Fidel y despues de el, la sociedad que el fundo !
Hay millones de cubanos dignos, no la clase de vendidos que pueblan la web !

6 Febrero 2007 | 02:57 AM

Javier

Javier dijo

Quién es ese Fidel Castor?, quieren hacer una analogía con Fidel Castro?.
Fidel es el único prócer vivo de la humanidad, y lo vemos nosotros, somos unos privilegiados. Nuestros nietos nos escucharán atentamente cuando le contemos de semejante héroe mundial....
Pero .... Fidel Castor no se quien es .....

12 Marzo 2009 | 09:38 PM

victor yanaychi quispe

victor yanaychi quispe dijo

mira creo que eres una mas de las personas traidoras y cobardes, al desear la muerte de una persona, especialmente de Fidel Castro. no puedo imajinar en un pueblo con educacion y salud al 100%, desearia que el lider que logro eso se fuera mira nuestra realidad un pais sin identidad donde la educacion y salud es privilegio de algunso y un presidente Alan Garcia caballo estupido y arrastrado de los norteamericanos, viene regalando nuestra patria nuestro futuro. te pido que te calmes o bien deja de escribir tonterias o en el mejor de los casos te cambio de realidad y no te va a gustar para nada nosotros no somos dueños de nada pero los cubanos si de su salud educacion y la fortaleza de un pueblo que lucha contra los grandisimos yanquis ellos deben de desaparecer por el bien del mundo.

15 Julio 2009 | 07:21 PM

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